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  • Coach Claudia Casas

El poder del dolor

La vida es maravillosa, aunque la iniciemos con el proceso de dolor de nuestras madres que con gran coraje nos traen al mundo. Un dolor que se transforma en dicha cuando ven a sus bebes y los pueden tener en brazos. En ese momento el dolor se olvida. Ya no existe. Es mayor la alegría y satisfacción de dar vida.

Sin embargo, en muchas ocasiones sentimos dolor por diferentes causas físicas o psicológicas y puede hacernos perder el coraje y el sentido de la vida. Pero ¿qué hace que no podamos soportar el dolor? El dolor no es únicamente una sensación física. Está relacionado tanto con el cuerpo como con la mente.



De acuerdo con la Escuela de Medicina de Harvard, en Estados Unidos, la forma en la que se siente el dolor tiene que ver con las emociones, la personalidad, el estilo de vida, la genética y las experiencias previas. Los seres humanos percibimos el dolor de manera diferente y esto está relacionado con emociones como el miedo, la tristeza y la ira. Cada una de estas emociones llevan a que las personas tengamos cambios de conducta y corporales, que pueden llevar a cuadros clínicos de ansiedad y depresión y que indiscutiblemente agravan la sensación de dolor.

La pérdida de control sobre esas sensaciones se refleja en señales fáciles de identificar como por ejemplo una actitud pasiva, reducción o eliminación de las actividades que normalmente realiza la persona, adoptar un rol de enfermo o incapacitado, hostilidad, agresión a sí mismo o hacia los demás, etc. Este conjunto de reacciones trae para el ser humano un infinito número de problemas y desajustes psicológicos que no le permiten ser quien siempre había sido y ver su situación como un callejón sin salida. Puede llegar a ser tan fuerte y apoderarse de su ser hasta el punto de sentirse perseguido o acosado sin razón.


¿Qué podemos hacer para evitar caer en esta crisis? Lo primero es modificar la percepción mental del dolor. Esto permite aumentar el umbral de tolerancia y, por lo tanto, disminuir la necesidad de recurrir a medicamentos que pueden generar efectos secundarios e incluso adicción. Para ello es importante que realicemos ejercicios de respiración, meditación, actividades de concentración y que tengamos pensamientos positivos. Recordemos que la mente y nuestros pensamientos y conversaciones internas tienen poder y si a diario nos sumimos en el negativismo lo único que conseguiremos es aumentar las emociones negativas y que el dolor pase de ser físico a convertirse en situaciones mentales difíciles de llevar.


Es necesario alejar de nuestro pensamiento y nuestro lenguaje frases como:

– Tengo dolor, algo malo pasa en mi cuerpo.

– Nadie puede solucionarme mi dolor

– No haré nada por el miedo de volver a lesionarme

- A nadie le importa lo que me pasa

- Nadie entiende lo que siento

– No voy a hacer nada hasta que se me pase el dolor


No olvidemos que el apoyo familiar y social y sobre todo el cambio de pensamiento y actitud, son los que permiten que salgamos adelante en cualquier situación. Incluso en aquellas en que sentimos dolor.


Coach Clau- También en situaciones difíciles puedes hacer una mejor versión de tí

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